domingo, 16 de mayo de 2010

VI domingo de Pascua

san Juan 14, 23-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en é1. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»

sábado, 8 de mayo de 2010

V Domingo de ¡¡¡PASCUA!!!


Evangelio según san Juan 13, 31-33a. 34-35

Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: - «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Sí Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en si mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»

IV Domingo de ¡¡¡PASCUA!!!

San Juan 10, 27-30

En aquel tiempo, dijo Jesús: - «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»

martes, 6 de abril de 2010

I Domingo de ¡¡¡PASCUA!!!

Domingo de Ramos


Evangelio según san Lucas 22,14-23,56

BEDA IL VENERABILE, Omelie sul Vangelo, II,3

Dunque, fratelli carissimi, quanti hanno cominciato a lottare col super-bo tentatore fin dall'inizio della Quaresima, stiano at-tenti a non mettere fine a ciò che hanno cominciato prima di abbattere il nemico e di ricevere il servizio degli angeli. Chi invece finora non ha indossato l'ar-matura delle virtù, cominci almeno oggi, intraprenda oggi l'opera della fede insieme con le folle dei fedeli, implori la pietà di colui che, venendo nel nome del Pa-dre, ha portato la benedizione nel mondo: cantando «Osanna nell'alto dei cieli» chieda di essere salvato nella patria celeste; stenda il suo mantello per via, cioè umilii ora le membra del suo corpo, perché Dio le esal-ti in futuro, spezzi rami dagli alberi e li stenda sulla via, cioè sollecito riporti alla memoria gli scritti dei santi, che fortificano chi sta in piedi perché non cada, esortano chi è caduto perché non giaccia a terra più a lungo, istruiscono chi si è rialzato perché si eserciti nelle virtù, incoraggiano chi è esercitato nelle virtù perché speri il premio in cielo. Ognuno fortifichi con questi libri le sue azioni, per non inciampare nella pietra dello scandalo, e insieme con gli altri fedeli se-gua le orme del suo Redentore, veneri con mente pura i misteri della passione e della risurrezione di colui che li ha dati a tutti gli eletti, cioè alle sue membra, come rimedio delle ferite e pegno delle gioie celesti.